Inicio / Anatomía del acúfeno

Anatomía del acúfeno

Anatomía del acúfeno

El oído está formado por el oído externo y el oído interno. El oído interno está formado por la cóclea, una estructura ósea llena de líquido con la forma de caracol. Es más pequeño que la punta de su dedo pequeño, pero muy complejo. La cóclea actúa como un micrófono, es decir, convierte las vibraciones de las ondas sonoras en señales eléctricas. Estas señales eléctricas son transmitidas a la corteza cerebral a través de las fibras nerviosas.

  Las células ciliadas del oído interno ayudan a transformar las ondas sonoras en señales eléctricas que luego viajan hasta el cerebro. El cerebro transforman las señales en información, de modo que, usted pueda interpretar los sonidos que oye. Cuando las células se dañan, el cerebro ya no recibe las señales correctamente las señales que se precisan. Los expertos sugieren que el acúfeno está relacionado cuando el cerebro trata de adaptarse a una pérdida de células ciliadas. EL cerebro interpreta erróneamente la reducción de señales procedentes del oído, lo que da como resultado la percepción de un sonido o acúfeno.

Las células ciliadas internas son las células que convierten el estímulo mecánico vibratorio, en la cóclea, en un estímulo eléctrico que se transmite a través de las fibras nerviosas. Las células ciliadas externas están involucradas en la amplificación del sonido. Las células ciliadas externas son las que primero se dañan por agresiones al oído pero incluso con un 30% de estas células dañadas, el daño auditivo es mínimo. Así pues, la presencia de zumbidos en pacientes con audición normal puede deberse a alteraciones de las células ciliadas externas, efecto que no puede detectarse en las pruebas audiométricas habituales.

Interpretación de esa actividad anormal

El acúfeno es una señal débil, de escasa intensidad. El sistema nervioso central tiene la habilidad de identificar el acúfeno y extraerlo de otras señales simultáneas; este proceso se produce en los centros auditivos subcorticales. La detección del acúfeno se ve facilitada por una serie de factores de la propia señal del acúfeno (novedad de la señal, relación con experiencias previas similares, grado de importancia y alarma que crea el acúfeno) o bien a otros sistemas relacionados (estado emocional), lo cual provoca los fenómenos de detección y percepción consciente del acúfeno.

Sistema nervioso autonómico y límbico

El sistema nervioso autonómico es responsable de nuestro respuesta a las amenazas (sudor de las manos, respuesta de lucha y/o huida, aumento del ritmo cardíaco). En contraste, nuestro sistema límbico es responsable de nuestras respuestas emocionales y memorias. Para cuando oímos un sonido, éste ya ha sido asociado con la memoria y respuesta emocional y ésto tiene importantes implicaciones para el acúfeno.  La experiencia del acúfeno es extremadamente común.

 

Top