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Acúfenos

Los acúfenos o zumbidos de oído son sonidos intermitentes o permanentes que se pueden percibir en un oído, en los dos o referirse a toda la cabeza, sin que exista una fuente sonora e externa que los origine. La naturaleza e intensidad del sonido son muy variadas: pitos, ruido de viento, ruido de agua, ruidos de máquinas en funcionamiento, silbido, murmullo. Este zumbido puede ocurrir varias veces al mes o varias veces al día. Puede durar unos minutos o varias horas, o puede ser constante, incluso durmiendo.

Así pues, el acúfeno es una actividad generada a lo largo de la vía auditiva e interpretada erróneamente como un ruido a nivel cerebral. La interpretación del acúfeno sigue un proceso de clasificación en función de su significado. Este procesamiento de la información tiene lugar en distintos puntos del sistema auditivo, hasta llegar al estadio final en el corteza cerebral. Sin embargo, las reacciones negativas inducidas por el acúfeno dependen de la activación de los sistemas nervioso autónomo y el límbico.

El sistema auditivo está íntimamente conectado con la parte del cerebro que controla las emociones y las respuestas del organismo al peligro. Así pues, el sistema límbico (involucrado en las emociones) y el sistema nervioso autónomo (involucrado en la reacción del organismo antes determinadas situaciones) son una parte esencial del problema del acúfeno. En muchos casos, el acúfeno se asocia a una emoción negativa y el paciente lo interpretan como un indicador de que “algo que va mal” en el oído o en cerebro, de manera que focaliza su atención en el mismo.

Intensidad del acúfeno

La intensidad del acúfeno es variable, desde un zumbido apenas perceptibles, hasta sonidos insoportables e intrusivos que comprometen significativamente la calidad de vida del paciente

Se han identificado dos tipos

Acúfenos objetivo: el cual es causado por sonidos generados en alguna parte del cuerpo

Acúfenos subjetivo: se define como la percepción de sonidos sin sentido, pero sin que ningún sonido físico esté presente.

Prevalencia entre la población

 Los acúfenos son un trastorno que afecta a alrededor del 15% de toda la población, sin embargo, solo un 10 1 20% de las personas con acúfenos lo encuentran lo suficientemente molesto como para solicitar tratamiento. Es más común en hombres que en mujeres, y su prevalencia aumenta en la medida que aumenta la edad (más alta en personas mayores de 75 años).

Con respecto a las personas que realmente tienen acúfenos, los estudios clínicos demuestran que en el  85%  de los casos el acúfeno no es intrusivo, ni molesto, ni provoca ansiedad. La razón de dicha discrepancia es debido a que aquellos para que el acúfeno es problemático, lo consideran y perciben como una amenaza, o por lo menos como una molestia en lugar de que sea algo de poca o ninguna importancia.

El acúfeno es más común en los hombres, ancianos, obreros y personas con ciertos problemas de salud comunes. Pero todas estas asociaciones se explica probablemente con una simple correlación: a peor audición, más posibilidades de presentar acúfenos. Pero no parece importar mucho si el problema auditivo está en la cóclea o en el oído medio u otro trastorno del oído que la haya causado. Aproximadamente el 90% de los casos de acúfenos se producen con una pérdida auditiva subyacente.

Diferencia entre pacientes con acúfenos.

La principal diferencia es que aquellos que encuentran el acúfeno molesto, lo evalúan y lo perciben como una amenaza o una molestia, más que algo de poca o ninguna importancia. El acúfeno también puede manifestarse por primera vez cuando algo desagradable o terrible nos esta sucediendo. En estas situaciones, el acúfeno es clasificado como una señal de advertencia, relacionado con una mala experiencia o pensamientos negativos acerca de su significado o consecuencias. Al igual que un animal se alerta del peligro por el sonido de un depredador, y se centra únicamente en ese sonido con el fin de sobrevivir, aquellos que consideran el acúfeno como una amenaza o una señal de advertencia no pueden hacer otra cosa que escucharlo. Muchas personas se quejan de la pérdida de silencio, algo que antes disfrutaban y atesoraban.

 

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